viernes, 28 de noviembre de 2025

LA NEBULOSA DE LA MANDIBULA "THE JAWS"

PCG 11: la nebulosa anular “The Jaws”
PCG 11, la nebulosa anular The Jaws
PCG 11 (PHR 1633-4928), nebulosa anular alrededor de una estrella Wolf–Rayet en la constelación de Ara. Imagen: Alexandr Zaytsev & Mark Hanson / ChileScope.

PCG 11: la nebulosa anular “The Jaws”

Por Barthélemy d’Ans – Planetarium María Reiche & Instituto Peruano de Astronomía (IPA)

1.Una “mandíbula” de gas en la Vía Láctea

En la imagen vemos un anillo de gas casi perfecto, con bordes irregulares y un centro oscuro, recortado sobre un campo densísimo de estrellas. Algunos aficionados lo han bautizado “The Jaws”, la “mandíbula”, por la forma de arco brillante que parece abrirse en medio de la nebulosa.

El objeto se conoce formalmente como PCG 11 o PHR 1633-4928. Se trata de una estrella Wolf–Rayet (un tipo de estrella masiva y muy evolucionada) rodeada por una nebulosa anular, es decir, una burbuja de gas y polvo soplada por el viento estelar.

PCG 11 se encuentra en la constelación austral de Ara, muy cerca del famoso campo de NGC 6188, a unos 13 000 años-luz de la Tierra. El anillo que vemos en la imagen tiene un tamaño físico del orden de uno a dos años-luz de diámetro: una “mandíbula” gigantesca excavada en el medio interestelar.

Visto desde lejos, el conjunto recuerda a otras nebulosas producidas por estrellas masivas, como el “Creciente” (NGC 6888), pero PCG 11 destaca por el patrón dentado del borde interior de su anillo, casi como si el gas formara una corona de colmillos mirando hacia la estrella central.

2.Colores y física del anillo

Los colores de esta imagen son el resultado de combinar filtros de banda estrecha (hidrógeno, oxígeno y azufre), mapeados a una paleta de color falso tipo Hubble:

  • (hidrógeno ionizado) se asocia a tonos rojizos y dorados;
  • [O III] (oxígeno doblemente ionizado) aporta los verdes y cian;
  • [S II] (azufre ionizado) refuerza las zonas más profundas del rojo.

Físicamente, el anillo es una capa de gas comprimido que marca la frontera entre el viento estelar de alta velocidad y el medio interestelar más frío y denso. Allí, el gas se calienta e ioniza, emitiendo la luz característica que recogen los filtros.

Un rasgo llamativo de PCG 11 es la presencia de un borde interior “escalopado”: una serie de ondulaciones casi regulares que se repiten alrededor de todo el anillo. Estas “ondas” se interpretan como inestabilidades de Rayleigh–Taylor, un fenómeno que aparece cuando un fluido ligero empuja a otro más denso, generando dedos y estructuras en forma de lenguas de gas.

El interior del anillo, en cambio, se ve relativamente más oscuro: allí el gas ha sido evacuado por el viento de la estrella o está tan caliente y tenue que apenas emite en Hα, dejando la impresión de un hueco negro en medio de la burbuja.

3.La estrella Wolf–Rayet que esculpe la burbuja

En el centro de PCG 11 se encuentra una estrella de tipo Wolf–Rayet WN7h:

  • es una estrella masiva, varias veces más pesada que el Sol;
  • ya ha perdido buena parte de su envoltura externa;
  • presenta vientos estelares extremadamente intensos, que expulsan materia a millones de kilómetros por hora;
  • su atmósfera está enriquecida en helio y nitrógeno, huella de las reacciones nucleares internas.

Antes de esta fase, la estrella probablemente pasó por una etapa de supergigante roja o similar, expulsando una envoltura más lenta y densa. Ahora, el viento rápido de la fase Wolf–Rayet está chocando contra ese material anterior, comprimiéndolo y creando la cáscara brillante que observamos.

A lo largo de miles de años, este proceso esculpe una burbuja más o menos esférica. En PCG 11, sin embargo, la cáscara no es perfectamente uniforme: vemos “soplados” o aperturas en ciertas direcciones, y un borde interior claramente fracturado, lo que indica que la interacción entre el viento estelar y el medio interestelar ha sido muy turbulenta.

En algún momento futuro, la estrella Wolf–Rayet terminará su vida en una supernova. La onda de choque de esa explosión reutilizará, por así decirlo, la estructura de la burbuja preexistente, dando lugar a un remanente aún más complejo.

4.Cómo se obtuvo esta imagen

La imagen que encabeza esta cartilla fue obtenida con uno de los telescopios remotos de ChileScope, situado en el valle de Río Hurtado (Chile), y procesada por Alexandr Zaytsev y Mark Hanson.

Datos técnicos (versión resumida):

  • Telescopio ASA Ritchey–Chrétien RC-1000 de 1 m de apertura a f/6.8.
  • Cámara CCD FLI ProLine 16803, montura de horquilla altacimutal con desrotador.
  • Exposiciones de 1200 s en filtros de banda estrecha Hα, [O III] y [S II], sumando alrededor de 10 h 40 min de integración total a lo largo de varios meses.
  • Procesado en una paleta HOS/SHO (similar a la paleta Hubble), con cuidadoso realce de las estructuras de bajo brillo superficial.

El resultado combina profundidad (gracias al largo tiempo de exposición) con un alto nivel de detalle en el borde del anillo, donde se aprecian claramente las estructuras en forma de dedos y las pequeñas nubes oscuras superpuestas en la línea de visión.

Crédito sugerido si usas esta versión de la imagen: Imagen: Alexandr Zaytsev & Mark Hanson / ChileScope.

5.PCG 11 en contexto astronómico

PCG 11 fue identificado inicialmente como candidata a nebulosa planetaria en el marco del proyecto MASH (Macquarie–AAO–Strasbourg Hα), basado en el sondeo Hα de alta resolución del plano galáctico austral.

Sin embargo, observaciones espectroscópicas detalladas mostraron que su estrella central no es una enana caliente de baja masa (como en las nebulosas planetarias clásicas), sino una estrella Wolf–Rayet de población I, del tipo WN7h. Esto la sitúa en el grupo de burbujas de viento alrededor de estrellas masivas, más que en el de nebulosas planetarias.

Algunos datos físicos relevantes (valores aproximados):

  • Distancia: alrededor de 4 kilopársecs (≈ 13 000 años-luz).
  • Tamaño angular: el anillo principal mide del orden de 1,5–2 minutos de arco en su eje mayor.
  • Tamaño físico: del orden de 1–2 parsecs de diámetro (unos 3–6 años-luz).
  • Espectro nebular: dominado por Hα y [N II], con [S II] débil, lo que es típico de ciertas nebulosas de Wolf–Rayet.

En conjunto, PCG 11 es un laboratorio natural para estudiar:

  • cómo los vientos de estrellas muy masivas dan forma al medio interestelar;
  • la dinámica de inestabilidades en cascarones en expansión;
  • la transición entre nebulosas de origen masivo y objetos que pueden confundirse con nebulosas planetarias en sondeos de amplio campo.

6.Rincón para astrofotógrafos

PCG 11 es un objetivo avanzado, pero muy atractivo, para quienes realizan astrofotografía de cielo profundo desde el hemisferio sur.

Coordenadas aproximadas (J2000):
AR ≈ 16h 33m 49s — Dec ≈ −49° 29′

Se encuentra cerca de la espectacular región de NGC 6188, los “dragones de Ara”; en muchos encuadres de campo amplio aparece como un pequeño anillo brillante en el mismo mosaico.

Requisitos de cielo y equipo:

  • Cielo muy oscuro y buena transparencia. La nebulosa tiene bajo brillo superficial, por lo que sufre mucho con la contaminación lumínica.
  • Telescopios de campo medio (por ejemplo 600–1200 mm de focal en APS-C o full frame) permiten resolver bien la estructura del anillo. También puede capturarse como parte de un mosaico más amplio incluyendo NGC 6188.
  • Montura ecuatorial con buen guiado; los tiempos de exposición recomendados en banda estrecha suelen ser de varios minutos por toma.

Filtros y tiempos de integración:

  • En banda estrecha, conviene usar al menos y [O III]; añadir [S II] abre la puerta a composiciones tipo SHO.
  • Para sacar con claridad el patrón dentado del borde interior, se recomiendan varias horas de integración total (5–10 h o más), equilibrando el tiempo entre los distintos canales.

Procesado sugerido:

  • Realizar una reducción cuidadosa de ruido para preservar las estructuras finas del anillo.
  • Trabajar con máscaras de estrellas y reducción selectiva de su tamaño, para que no compitan con la nebulosa.
  • Usar técnicas de contraste local y curvas suaves para resaltar el borde interior sin “quemar” las zonas más brillantes.

Como muchos objetos asociados a estrellas Wolf–Rayet, PCG 11 recompensa el esfuerzo: tras largas horas de integración y procesado cuidadoso, revela una de las “sonrisas” de gas más intrigantes del cielo austral.

7.Para saber más

Si quieres profundizar en la literatura técnica y en otras versiones de la imagen:

Barthélemy d´Ans (c) 2025 Instituto Peruano de astronomía / Planetarium María Reiche.

EL AGUA EN LA LUNA.

Agua en la Luna: de la “Luna seca” a un laboratorio de hielos y volátiles — Planetarium
Planetarium María Reiche — Agua en la Luna

Agua en la Luna: de la “Luna seca” a un laboratorio de hielos y volátiles

Durante décadas se pensó que la Luna era completamente seca. Hoy sabemos que es mucho más compleja: contiene hielo en cráteres en sombra eterna, trazas de agua y grupos OH en la superficie iluminada y señales de agua atrapada en su interior. Esta cartilla resume cómo lo descubrimos, dónde está esa agua y por qué es clave para la ciencia y la exploración.

Nivel sugerido: secundaria / público general Temas: volátiles, exploración lunar, método científico
1

¿Por qué nos interesa el agua en la Luna?

El agua en la Luna es importante por dos grandes razones:

  • Científica: los hielos lunares guardan memoria del viento solar, de cometas y asteroides que han chocado contra la Luna, e incluso de procesos internos del propio satélite.
  • Práctica: para futuras bases lunares, el agua es un recurso esencial: se puede usar para beber, obtener oxígeno y fabricar combustible.

Aun así, la Luna sigue siendo un lugar extremadamente seco: incluso las zonas con más agua están mucho más secas que los desiertos más áridos de la Tierra.

La pregunta ya no es solo “¿hay agua en la Luna?”, sino “cuánta, dónde, en qué forma y cómo llegó allí”.

2

De la “Luna seca” a la Luna con agua: la visión de Apollo

Cuando las misiones Apollo trajeron rocas lunares (finales de los años 60 y comienzos de los 70), los primeros análisis concluyeron que la Luna era prácticamente anhidra (sin agua).

  • Las muestras se calentaban en hornos, y cualquier traza de agua se interpretaba como contaminación terrestre.
  • Con el tiempo se descubrieron pequeñas cantidades de agua en vidrios volcánicos y minerales (apatito, inclusiones de fusión), pero a niveles muy bajos.

Durante unos 40 años se mantuvo la idea de una Luna casi totalmente seca. La gran sorpresa llegó a partir de los años 90 y 2000, con el regreso de las misiones orbitales.

Esta historia es un buen ejemplo de cómo la ciencia cambia de opinión cuando llegan nuevos datos y mejores instrumentos.

3

Hidrógeno en los polos: pistas desde órbita y “trampas frías”

Las primeras pistas modernas de agua lunar vinieron de sondas en órbita: Clementine (1994) y Lunar Prospector (1998) detectaron más hidrógeno de lo esperado en los polos lunares, usando medidas de neutrones y radar.

¿Por qué los polos? La Luna tiene una inclinación muy pequeña de su eje de rotación, de modo que:

  • Hay cráteres cerca de los polos que permanecen en sombra eterna (nunca les da el Sol).
  • Esas zonas se comportan como trampas frías: temperaturas muy bajas donde el hielo de agua y otros volátiles pueden conservarse durante miles de millones de años.

Imagina un “congelador natural” donde cualquier molécula de agua que caiga dentro puede quedar atrapada casi para siempre.

4

Una película delgada de agua y OH: Chandrayaan-1 y otros espectrómetros

En 2009, el instrumento Moon Mineralogy Mapper (M3) a bordo de la misión india Chandrayaan-1 detectó una banda de absorción cerca de 3 micrómetros en la luz reflejada por la superficie lunar. Esa banda es típica de hidroxilo (OH) y agua (H2O).

Otros instrumentos (como los espectrómetros de Deep Impact y Cassini) confirmaron esta señal desde el espacio. El resultado:

  • Hay una hidratación extendida sobre gran parte de la superficie iluminada de la Luna.
  • La señal es más fuerte en las altas latitudes y se debilita hacia el ecuador.
  • Parece variar con la hora local: más fuerte en la mañana y la tarde lunar, más débil al mediodía.

Esto sugiere un “ciclo diario” de hidratación, donde el viento solar, la temperatura y la superficie del regolito interactúan continuamente.

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Hielo en cráteres en sombra eterna: LCROSS y los polos

Para confirmar directamente la presencia de hielo, la misión LCROSS (2009) estrelló la etapa superior de un cohete en el cráter Cabeus, cerca del polo sur, mientras otra nave observaba la pluma de material expulsada.

El análisis de esa pluma reveló:

  • Una concentración de agua equivalente a varios por ciento en peso en el suelo del cráter.
  • Presencia de otras moléculas volátiles: CO, NH3, CH4 y compuestos orgánicos simples.

En paralelo, instrumentos como el detector de neutrones LEND y el espectrógrafo ultravioleta LAMP a bordo de la sonda LRO han mapeado grandes zonas ricas en hidrógeno y posibles depósitos de hielo superficial en cráteres polares.

No todos los cráteres en sombra eterna contienen hielo, pero muchos muestran señales compatibles con depósitos de agua helada mezclada con el regolito.

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Agua en regiones iluminadas: la sorpresa de SOFIA

En 2020, el observatorio estratosférico SOFIA confirmó, por primera vez, la presencia de moléculas de agua (H₂O) en la superficie iluminada de la Luna, en la zona del cráter Clavius.

A diferencia de las observaciones a 3 micrómetros, que mezclan señales de OH y H2O, SOFIA midió una línea específica de agua molecular cerca de 6 micrómetros.

  • Se estiman concentraciones del orden de centenas de partes por millón (ppm), algo así como una pequeña botella de agua repartida en un metro cúbico de regolito.
  • Aun así, la superficie es extremadamente seca: mucho más seca que el desierto del Sahara.

El resultado muestra que el agua no está confinada solo a los cráteres oscuros, sino que puede existir dispersa en gran parte de la superficie, atrapada en granos de polvo y minerales.

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Ciclo del agua lunar: fuentes, viajes y trampas

El agua y el hidrógeno en la Luna forman un sistema dinámico. Algunas fuentes posibles son:

  • Viento solar: protones (H+) que llegan desde el Sol y reaccionan con el oxígeno de los minerales para formar OH y, en menor medida, H2O.
  • Impactos de cometas y asteroides: aportan agua helada y otros volátiles que pueden quedar atrapados en las trampas frías polares.
  • Desgasificación interna: en menor medida, puede haber liberación de agua desde el interior lunar en ciertos momentos de su historia.

Esas moléculas pueden:

  • Rebotar sobre la superficie en “saltos balísticos” al calentarse y enfriarse.
  • Escaparse al espacio, al ser rotas por la luz ultravioleta o expulsadas por partículas energéticas.
  • Terminar atrapadas en las trampas frías de los polos.

Una parte puede circular rápidamente entre superficie, exosfera y espacio; otra queda “archivada” durante eones en forma de hielo en los cráteres polares.

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¿Para qué sirve el agua lunar? Ciencia, bases y cohetes

El agua en la Luna es una ventana al pasado del Sistema Solar y, al mismo tiempo, un recurso estratégico para el futuro.

Como archivo científico:

  • Los hielos polares guardan información sobre el viento solar, el bombardeo de cometas y el aporte de asteroides a lo largo de miles de millones de años.
  • La composición isotópica del agua ayuda a entender de dónde viene y cómo se ha ido acumulando.

Como recurso para explorar:

  • Agua para consumo humano y para cultivar plantas en invernaderos lunares.
  • Producción de oxígeno respirable y combustible (hidrógeno y oxígeno líquidos), reduciendo lo que hay que lanzar desde la Tierra.
  • Hielo usado como blindaje frente a la radiación en hábitats y refugios.

Para aprovechar este recurso de manera responsable, primero hay que entender bien su distribución, su origen y su posible valor como patrimonio científico.

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Preguntas para pensar y debatir

Para el aula, clubes de ciencias o visitas al planetario

  • Si tuvieras que elegir un lugar para instalar una base lunar, ¿preferirías una zona ecuatorial o un polo? ¿Por qué?
  • ¿Qué ventajas y desventajas tendría extraer hielo de un cráter en sombra eterna?
  • ¿Por qué crees que es importante conocer el origen del agua lunar antes de utilizarla como recurso?
  • ¿Te parece correcto considerar el hielo lunar como “combustible” para cohetes, o debería tratarse también como un archivo científico a conservar?
  • Imagina que en la Luna hubiera tanta agua como en la Tierra: ¿en qué cambiaría nuestra forma de planificar la exploración del Sistema Solar?
Guía orientativa para docentes / facilitadores (clic para desplegar)

Estas ideas no son “respuestas únicas”, sino puntos de apoyo para orientar el debate y proyectos de investigación en grupo.

Pregunta 1 — ¿Base en el polo o en el ecuador?

  • Polo: acceso más directo a hielo en cráteres en sombra, pero entornos muy fríos y complejos.
  • Ecuatorial: condiciones térmicas más suaves, mayor visibilidad hacia la Tierra, pero menos recursos hídricos locales.
  • Se puede introducir el concepto de “aldea polar” para misiones científicas y “puerto espacial ecuatorial” para lanzamientos.

Pregunta 2 — Pros y contras de minar hielo en sombra eterna

  • Ventajas: mayor concentración de hielo, depósitos acumulados durante tiempos muy largos.
  • Desafíos: oscuridad permanente, temperaturas extremas, necesidad de robots especializados y cables de energía desde zonas iluminadas.

Pregunta 3 — Importancia del origen del agua

  • Diferenciar entre agua de origen cometario, asteroidal, volcánico o viento solar.
  • Conectar con la gran pregunta de la habitabilidad de los planetas: cómo y cuándo llegan el agua y los volátiles a los mundos rocosos.

Pregunta 4 — Recurso vs patrimonio científico

  • Proponer comparación con glaciares, cuevas o fósiles en la Tierra: también son recursos, pero se regulan para no destruir su valor científico y cultural.
  • Invitar al grupo a proponer principios básicos de uso responsable del hielo lunar.

Pregunta 5 — ¿Y si la Luna fuera “húmeda”?

  • Pedir que imaginen la logística de una red de bases cuando el agua ya no es el factor limitante principal.
  • Comparar con la situación real: incluso con hielo disponible, la Luna sigue siendo un entorno extremo que exige mucha ingeniería y energía.

Como actividad, se puede pedir a los estudiantes que diseñen un “mapa de recursos” de la Luna (agua, luz solar, comunicaciones) y que propongan una ruta para una misión que visite varios puntos clave.

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Mini glosario

Regolito: capa de polvo y fragmentos de roca que cubre la superficie de la Luna.

OH (hidroxilo): grupo formado por un átomo de oxígeno y uno de hidrógeno; puede estar unido a minerales de la superficie.

H2O (agua): molécula de agua, formada por dos hidrógenos y un oxígeno. En la Luna puede estar como hielo, vapor muy tenue o atrapada en granos de polvo.

Trampa fría: región tan fría y en sombra permanente que las moléculas de agua y otros volátiles pueden permanecer allí durante millones o miles de millones de años.

Parte por millón (ppm): unidad que indica cuántas partes de una sustancia hay por cada millón de partes de mezcla. Por ejemplo, 100 ppm de agua en el regolito significa 100 partes de agua por cada millón de partes de suelo.

ISRU: siglas en inglés de In Situ Resource Utilization, uso de recursos del lugar (como el agua lunar) para reducir lo que debe transportarse desde la Tierra.

Recuadro de imágenes

Agua, hielo y mapas de hidratación en la Luna

Áreas ricas en hidrógeno en el polo sur lunar, posibles depósitos de hielo
Figura 1. Áreas ricas en hidrógeno en el entorno del polo sur lunar, interpretadas como zonas con posible presencia de hielo de agua mezclado con el regolito. Los tonos azules indican mayor concentración relativa de hidrógeno.
Crédito: NASA / misión LRO / Planetarium María Reiche (edición).
Mapa global de hielo en regiones en sombra de la Luna obtenido con el instrumento M3
Figura 2. Mapa global de hielo confirmado por el instrumento Moon Mineralogy Mapper (M3), a bordo de la misión Chandrayaan-1. Los colores señalan regiones permanentemente sombreadas donde la señal espectral indica la presencia de hielo de agua en la superficie.
Crédito: ISRO / NASA / JPL-Caltech / Brown University / USGS.
Ilustración de SOFIA y el cráter Clavius con indicación de presencia de agua
Figura 3. SOFIA y el agua en el Clavius: agua en la cara iluminada de la Luna. La ilustración muestra el observatorio estratosférico SOFIA y la región del cráter Clavius, donde se detectó por primera vez agua molecular (H₂O) en la superficie iluminada.
Crédito: NASA / DLR / SOFIA.
Mapa detallado de abundancia de agua en la superficie lunar obtenido por SOFIA
Figura 4. Mapa detallado (2023) de abundancia de agua en la superficie lunar derivado de observaciones de SOFIA. Los colores indican regiones con mayor o menor presencia de moléculas de H₂O atrapadas en el regolito.
Crédito: NASA / SOFIA / Goddard Space Flight Center Scientific Visualization Studio.
Ref

Referencias científicas sugeridas (lectura avanzada)

Para docentes, estudiantes avanzados o lectoras/es que deseen profundizar en el tema del agua y los volátiles lunares.

  1. Pieters, C. M., Goswami, J. N., Clark, R. N., et al. (2009). Character and spatial distribution of OH/H2O on the surface of the Moon seen by M3 on Chandrayaan-1. Science, 326(5952), 568–572. https://doi.org/10.1126/science.1178658
  2. Colaprete, A., Schultz, P., Heldmann, J., et al. (2010). Detection of water in the LCROSS ejecta plume. Science, 330(6003), 463–468.
  3. Honniball, C. I., et al. (2020). Molecular water detected on the sunlit Moon from SOFIA observations. Nature Astronomy, 5, 121–127.
  4. McCord, T. B., et al. (2011). Sources and physical processes responsible for OH/H2O in the lunar soil as seen by M3 on Chandrayaan-1. Journal of Geophysical Research: Planets, 116, E00G05.
  5. Shearer, C. K., et al. (2024). Exploring, sampling, and interpreting lunar volatiles in the context of future human exploration. Proceedings of the National Academy of Sciences.

Cartilla educativa: Agua en la Luna: de la “Luna seca” a un laboratorio de hielos y volátiles.
Material de apoyo para actividades de divulgación y talleres del Planetarium María Reiche e Instituto Peruano de Astronomía.

Autoría y adaptación: Barthélemy d’Ans — Planetarium María Reiche — Instituto Peruano de Astronomía.

OMEGA CENTAURI

Omega Centauri: el gigante de los cúmulos globulares
El cúmulo globular Omega Centauri observado por ESO
Omega Centauri (NGC 5139), el cúmulo globular más grande y masivo de la Vía Láctea.
Imagen: ESO – Omega Centauri by ESO, vía Wikimedia Commons (CC BY 4.0).

Omega Centauri: el gigante de los cúmulos globulares

Por Barthélemy d’Ans – Planetarium María Reiche & Instituto Peruano de Astronomía (IPA)

1.Un “enjambre” de millones de estrellas

A simple vista, Omega Centauri parece una estrella borrosa en la constelación del Centauro. Desde cielos oscuros del hemisferio sur se distingue sin telescopio como una mancha lechosa, más brillante y extensa que la mayor parte de los cúmulos globulares.

Cuando lo observamos con telescopios y cámaras como las de ESO, la apariencia cambia por completo: ya no vemos una simple mancha, sino un verdadero enjambre de estrellas, tan denso que el centro parece casi sólido. Las estimaciones hablan de del orden de diez millones de estrellas, la mayoría muy viejas, formadas hace más de 10 000 millones de años.

Omega Centauri se encuentra a unos 17 000 años-luz de la Tierra y tiene un diámetro cercano a los 150 años-luz. En el cielo ocupa un tamaño angular de unos 36 minutos de arco, ligeramente mayor que la Luna llena, aunque nuestro ojo no lo perciba con tanto contraste.

2.¿Qué es un cúmulo globular?

Un cúmulo globular es una enorme “bola” de estrellas que orbita en torno a una galaxia como si fuera un pequeño satélite. A diferencia de los cúmulos abiertos, que son jóvenes y dispersos, los cúmulos globulares:

  • contienen cientos de miles o millones de estrellas muy viejas;
  • tienen una forma aproximadamente esférica, muy concentrada hacia el centro;
  • se distribuyen en el halo de la galaxia, por encima y por debajo del plano galáctico.

Son auténticos “fósiles” cósmicos: se formaron cuando la Vía Láctea era aún muy joven y conservan la memoria de cómo era la galaxia en sus primeras etapas.

Dentro de esta familia de cúmulos, Omega Centauri destaca por ser el más brillante y masivo de la Vía Láctea. Solo algún cúmulo de otras galaxias cercanas, como Mayall II en Andrómeda, lo supera en masa dentro del Grupo Local.

3.Omega Centauri en números

Algunos datos básicos que ayudan a poner en contexto su escala:

  • Otros nombres: NGC 5139, Caldwell 80, ω Centauri.
  • Tipo: cúmulo globular (clase de concentración VIII).
  • Distancia: ~17 000 años-luz.
  • Diámetro: ~150 años-luz (radio ~75–80 años-luz).
  • Número de estrellas: ~10 millones.
  • Masa total: en torno a 4 millones de masas solares.
  • Edad: ~11–12 mil millones de años.
  • Brillo aparente: magnitud 3,7–3,9 (visible a simple vista como una “nube estelar”).
  • Tamaño aparente: ~36 minutos de arco (algo mayor que la Luna llena).
  • Constelación: Centaurus (el Centauro), en el cielo austral.

Estos números explican por qué Omega Centauri es un objetivo tan querido por astrónomos profesionales, aficionados y visitantes de los observatorios del hemisferio sur.

4.Un cúmulo… ¿o el corazón de una galaxia perdida?

A pesar de su clasificación como cúmulo globular, Omega Centauri es un objeto inusual incluso dentro de su propia categoría.

En un cúmulo globular típico, casi todas las estrellas se formaron más o menos al mismo tiempo y comparten una composición química parecida. En Omega Centauri, en cambio, los estudios detallados han revelado:

  • que existen varias poblaciones estelares, con edades y metalicidades diferentes;
  • que la distribución de estos grupos no está completamente mezclada;
  • que su dinámica interna sugiere una historia de formación más compleja.

Todo esto ha llevado a muchos astrónomos a proponer que Omega Centauri podría ser en realidad el núcleo remanente de una pequeña galaxia enana que fue capturada y “desmontada” por la Vía Láctea. Sus zonas externas habrían sido arrancadas por la gravedad galáctica, dejando solo este corazón extremadamente denso.

Además, algunos trabajos apuntan a la posible presencia de un agujero negro de masa intermedia en el centro del cúmulo, con una masa de varios miles de soles, aunque las medidas siguen siendo objeto de debate y refinamiento.

5.Omega Centauri en contexto astronómico

Desde el punto de vista de la formación de galaxias, Omega Centauri ofrece un caso de estudio muy valioso. Si realmente es el núcleo de una galaxia enana capturada, nos está mostrando un “eslabón” intermedio en el proceso por el cual galaxias grandes como la Vía Láctea crecen absorbiendo sistemas más pequeños.

Sus múltiples poblaciones estelares permiten reconstruir:

  • la historia de enriquecimiento químico del sistema (cuándo y cuánto se enriqueció en elementos pesados);
  • los distintos “brotes” de formación estelar que pudieron ocurrir a lo largo de miles de millones de años;
  • la dinámica de sus estrellas, que a su vez está influida por la posible presencia de un agujero negro central.

Por todo ello, Omega Centauri se usa a menudo como laboratorio para estudiar:

  • la evolución de cúmulos masivos y núcleos galácticos compactos;
  • el posible “puente” entre cúmulos globulares y núcleos de galaxias enanas;
  • el papel de los agujeros negros de masa intermedia en la arquitectura de las galaxias.

6.Rincón para observadores y astrofotógrafos

Para observadores del hemisferio sur, Omega Centauri es un objetivo imprescindible en temporada de otoño-invierno.

Coordenadas aproximadas (J2000):
Ascensión recta ≈ 13h 26m — Declinación ≈ −47° 29′

Desde latitudes medias del hemisferio sur se eleva alto en el cielo, mientras que desde regiones tropicales como la costa peruana aparece más bajo sobre el horizonte sur, pero sigue siendo accesible con un horizonte despejado.

Cómo se ve según el instrumento:

  • A simple vista: en cielos oscuros es visible como una pequeña “nube” redondeada, sin resolución individual de estrellas.
  • Con binoculares (7×50, 10×50): se aprecia como una bola granulada, muy brillante y claramente más grande que otros globulares.
  • Con telescopios pequeños (10–20 cm): se empiezan a resolver las estrellas del borde, como un enjambre de puntos finos sobre un fondo lechoso.

Consejos para astrofotografía:

  • Una montura ecuatorial bien puesta en estación ayuda a mantener las estrellas puntuales incluso con exposiciones de varios segundos.
  • Con objetivos de 100–200 mm en cámaras DSLR o sin espejo, se obtiene un encuadre amplio que muestra el cúmulo junto a su entorno galáctico.
  • Con telescopios de mayor focal, conviene controlar la exposición para no saturar el núcleo y poder mostrar el gradiente de densidad desde el centro hacia la periferia.

Tanto para sesiones de divulgación como para proyectos de astrofotografía, Omega Centauri es un excelente ejemplo de cómo la belleza visual y el interés científico pueden ir de la mano en un mismo objeto.

Barthélemy d´Ans (c) 2025 - Instituto Peruano de Astronomía / Planetarium María Reiche

jueves, 27 de noviembre de 2025

SISMOGRAFOS EN LA LUNA.

Sismógrafos en la Luna: cómo escuchamos los “latidos” del interior lunar — Planetarium
Planetarium María Reiche — Sismología lunar

Sismógrafos en la Luna: cómo escuchamos los “latidos” del interior lunar

Entre 1969 y 1977, una pequeña red de sismógrafos instalada por las misiones Apollo registró miles de “moonquakes” y impactos de meteoritos. Gracias a esos datos, pudimos descubrir que la Luna tiene corteza, manto y un núcleo metálico. En esta cartilla vemos qué midieron esos instrumentos, qué aprendimos y qué nuevas misiones se están preparando.

Nivel sugerido: secundaria / público general Temas: geofísica, exploración lunar, método científico
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¿Qué es la sismología y por qué llevarla a la Luna?

La sismología es la ciencia que estudia cómo se propagan las ondas sísmicas dentro de un planeta o satélite. En la Tierra usamos los terremotos como “sondas naturales” para investigar el interior.

En la Luna, los sismógrafos permiten:

  • Detectar moonquakes (sismos lunares) de distintos tipos.
  • Medir impactos de meteoritos sobre la superficie.
  • Inferir la estructura interna: corteza, manto y núcleo.

Igual que un médico usa un estetoscopio para escuchar el corazón, la sismología usa las vibraciones para “escuchar” el interior de la Luna.

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Los sismógrafos de las misiones Apollo (1969–1977)

Las misiones Apollo 11, 12, 14, 15 y 16 dejaron en la superficie lunar estaciones científicas llamadas Apollo Lunar Surface Experiments Package (ALSEP).

Dentro de esos paquetes había sismógrafos muy sensibles:

  • El Experimento Sísmico Pasivo (PSE), con varios sismómetros de largo periodo para detectar vibraciones lentas.
  • Sismómetros de periodo corto para registrar señales más rápidas, como impactos de meteoritos.

Durante unos 8 años de operación continua, esta pequeña red sísmica registró:

  • Del orden de 10 000 moonquakes.
  • Más de 2 000 impactos de meteoritos en la Luna.

Los sismómetros Apollo fueron apagados en 1977, pero sus datos siguen analizándose hoy con técnicas cada vez más sofisticadas.

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Cuatro tipos de “moonquakes”

Los datos de Apollo permitieron identificar cuatro familias de sismos lunares:

  • Moonquakes profundos: ocurren a grandes profundidades (≈700–1 200 km) y se repiten en zonas fijas, probablemente relacionados con las mareas que ejerce la Tierra sobre la Luna.
  • Moonquakes someros: a unos 20–30 km de profundidad, son menos frecuentes pero pueden ser más fuertes (magnitudes cercanas a 5).
  • Moonquakes térmicos: se producen cerca de la superficie cuando la roca se expande y contrae al pasar de la fría noche lunar al día muy caliente.
  • Impactos de meteoritos: pequeñas rocas espaciales que golpean la Luna y generan ondas sísmicas que viajan por su interior.

En conjunto, estos eventos muestran que la Luna es un cuerpo “vivo” desde el punto de vista geofísico, aunque mucho menos activo que la Tierra.

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Qué hemos descubierto del interior lunar

Analizando cómo cambian la velocidad y el camino de las ondas sísmicas con la distancia, los científicos han construido modelos del interior lunar. Los resultados principales son:

  • Una corteza relativamente delgada, con un grosor del orden de 30–50 km en la zona de los sitios Apollo.
  • Un manto rocoso que ocupa la mayor parte del interior, con capas donde las ondas sísmicas se frenan, indicando zonas parcialmente fundidas.
  • Un núcleo metálico pequeño, rico en hierro, con radio aproximado de 330–400 km, con:
    • una parte externa líquida,
    • una parte interna sólida,
    • y una capa de transición parcialmente fundida.

A diferencia de la Tierra, donde el núcleo representa cerca de la mitad del radio, el núcleo de la Luna es proporcionalmente mucho más pequeño.

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La Luna tiembla distinto que la Tierra

Aunque hablamos de “moonquakes” y “terremotos”, el comportamiento sísmico de ambos mundos es muy diferente:

  • La energía sísmica total liberada en la Luna es decenas de veces menor que en la Tierra.
  • La Luna está muy seca y fracturada, por lo que las ondas sísmicas se reflejan y rebotan durante mucho tiempo. Algunos impactos artificiales (como etapas de cohetes estrelladas a propósito) hicieron que la Luna “vibrara” durante casi una hora.
  • Muchos moonquakes profundos parecen estar sincronizados con la posición de la Tierra, lo que indica un fuerte efecto de marea.

Estudiar estas diferencias ayuda a entender no solo la Luna, sino también cómo funcionan los terremotos y las mareas internas en otros mundos rocosos.

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Releer los viejos registros: nuevas técnicas, nuevos resultados

Aunque los sismógrafos Apollo se apagaron en 1977, los datos siguen vivos. En las últimas décadas, los investigadores han:

  • Recuperado y digitalizado registros originales que estaban en cintas analógicas.
  • Aplicado métodos modernos de procesamiento de señales, similares a los que se usan en sismología terrestre y en la misión InSight en Marte.
  • Refinado el catálogo de moonquakes, identificando nuevos eventos y mejorando su localización.
  • Reanalizado las ondas reflejadas en el núcleo, confirmando la presencia de un núcleo líquido con una parte sólida interna.

Es un buen ejemplo de cómo la ciencia puede seguir avanzando décadas después de una misión, simplemente al mirar los datos con “ojos nuevos”.

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El futuro: nuevas redes sísmicas para la Luna

La próxima generación de misiones lunares quiere retomar la sismología allí donde la dejó Apollo:

  • El Farside Seismic Suite (FSS) llevará dos sismómetros muy sensibles a la cuenca Schrödinger, en la cara oculta de la Luna.
  • Será el primer nuevo sismógrafo en la Luna desde los años 70 y permitirá medir moonquakes y meteoritos en una región nunca antes observada.
  • Estos datos ayudarán a mejorar los modelos del interior lunar y a evaluar la actividad tectónica cerca de futuras zonas de alunizaje de misiones tripuladas.

A largo plazo, una red global de sismógrafos lunares sería equivalente a tener “oídos” distribuidos por todo el satélite, escuchando en estéreo sus latidos internos.

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Preguntas para pensar y debatir

Para el aula, clubes de ciencias o visitas al planetario

  • Si solo pudieras colocar tres sismógrafos en la Luna, ¿dónde los pondrías y por qué?
  • ¿Qué ventajas tiene estudiar la Luna para entender mejor los terremotos en la Tierra?
  • ¿Qué riesgos podrían representar los moonquakes someros para una base lunar habitada? ¿Serían comparables a los terremotos terrestres?
  • ¿Qué tipo de dato te parece más importante: la fuerza del sismo, su profundidad, su duración o el tipo de onda? ¿Por qué?
  • Imagina que tienes los registros sísmicos de un impacto meteorítico: ¿qué información podrías obtener sobre la estructura interna de la Luna a partir de esa señal?
Guía orientativa para docentes / facilitadores (clic para desplegar)

Estas no son respuestas “correctas”, sino puntos de apoyo para orientar el trabajo de discusión e investigación en grupo.

Pregunta 1 — ¿Dónde colocar sismógrafos?

  • Proponer una estación en la cara visible, otra cerca del polo sur y otra en la cara oculta para cubrir diferentes regiones.
  • Introducir la idea de triangulación de señales para localizar eventos.

Pregunta 2 — Luna y terremotos en la Tierra

  • Señalar que la Luna ofrece un “laboratorio simple”: sin océanos, sin atmósfera, sin placas tectónicas móviles.
  • Comparar cómo la marea genera sismos tanto en la Tierra como en la Luna, pero con efectos distintos.

Pregunta 3 — Riesgos para una base lunar

  • Invitar a estimar: si un moonquake somero puede tener magnitud ~5, ¿qué significaría eso para estructuras diseñadas específicamente para la Luna?
  • Discutir medidas de ingeniería sísmica adaptadas a baja gravedad y a un suelo muy fracturado.

Pregunta 4 — Qué dato es más importante

  • Relacionar con la sismología básica: la profundidad ayuda a diferenciar tipos de sismo (profundo, somero, impacto).
  • La duración y el tipo de ondas aportan información sobre el material que atraviesan (sólido, líquido, fracturado, parcialmente fundido).

Pregunta 5 — Información de un impacto

  • Ver el impacto como un “experimento controlado”: se conoce la hora y, a veces, la energía liberada.
  • Explicar que la forma en que llegan las ondas a cada estación permite reconstruir velocidades dentro de la Luna y, por tanto, propiedades del interior.

Como actividad complementaria, se puede simular una red sísmica sencilla en el aula (por ejemplo, con micrófonos o sensores caseros) y analizar cómo cambia la señal según la posición de la fuente.

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Mini glosario

Moonquake: sismo lunar; una vibración del interior de la Luna producida por mareas, fracturas internas, cambios de temperatura o impactos.

Sismógrafo / sismómetro: instrumento que detecta y registra las vibraciones del suelo.

Seismograma: registro gráfico de un sismo en función del tiempo.

Manto: capa intermedia rocosa entre la corteza y el núcleo de un planeta o satélite.

Núcleo: región central, generalmente metálica, que en la Luna es pequeña y parcialmente líquida.

ALSEP: conjunto de experimentos científicos que las misiones Apollo dejaron en la superficie lunar, incluyendo sismógrafos, magnetómetros y otros instrumentos.

Recuadro de imágenes

Sismógrafos Apollo, red de estaciones e interior de la Luna

Experimento Sísmico Pasivo del paquete ALSEP en primer plano sobre la superficie lunar
Figura 1. Experimento Sísmico Pasivo (PSE) del paquete ALSEP, desplegado sobre una manta aislante en la superficie lunar. Este conjunto de sismómetros de largo período registró miles de moonquakes y impactos de meteoritos durante la misión Apollo.
Crédito: NASA / JSC.
Mapa de la red de sismógrafos Apollo sobre la cara visible de la Luna
Figura 2. Mapa esquemático de la red de sismógrafos Apollo en la cara visible lunar. Los sitios de alunizaje de las misiones Apollo 12, 14, 15 y 16 formaron una red capaz de triangular la posición de moonquakes y de impactos de meteoritos.
Crédito: elaboración Planetarium María Reiche sobre datos de NASA/LRO, adaptado de la literatura científica reciente.
Esquema del interior de la Luna mostrando corteza, manto y núcleo metálico
Figura 3. Esquema del interior de la Luna, con una corteza relativamente fina, un manto rocoso y un núcleo metálico pequeño con parte externa líquida y parte interna sólida. Estos modelos se basan en el análisis conjunto de los datos sísmicos Apollo y de la misión GRAIL.
Crédito: Earth.com, a partir de “Timeless mystery solved: scientists uncover what is inside the Moon’s core”.
Instrumento Farside Seismic Suite preparado para pruebas en sala limpia
Figura 4. El experimento Farside Seismic Suite (FSS) en sala limpia del JPL antes de sus pruebas ambientales. Este conjunto de sismómetros será instalado en la cuenca Schrödinger, en la cara oculta de la Luna, y proporcionará los primeros datos sísmicos modernos desde la era Apollo.
Crédito: NASA / JPL-Caltech.
Ref

Referencias científicas sugeridas (lectura avanzada)

Para docentes, estudiantes avanzados o lectoras/es que deseen profundizar en la sismología lunar y la estructura interna de la Luna.

  1. Weber, R. C., Lin, P.-Y., Garnero, E. J., Williams, Q., & Lognonné, P. (2011). Seismic detection of the lunar core. Science, 331(6015), 309–312. https://doi.org/10.1126/science.1199375
  2. Matsumoto, K., Yamada, R., Kikuchi, F., Kamata, S., & Ishihara, Y. (2015). Internal structure of the Moon inferred from Apollo seismic data and selenodetic data from GRAIL mission. Geophysical Research Letters, 42(18), 7351–7358. https://doi.org/10.1002/2015GL065335
  3. Onodera, K., et al. (2024). New views of lunar seismicity brought by analysis of newly recovered Apollo seismic data. Journal of Geophysical Research: Planets, 129(e2023JE008153). https://doi.org/10.1029/2023JE008153

Cartilla educativa: Sismógrafos en la Luna: cómo escuchamos los “latidos” del interior lunar.
Material de apoyo para actividades de divulgación y talleres del Planetarium María Reiche e Instituto Peruano de Astronomía.

Autoría y adaptación: Barthélemy d’Ans — Planetarium María Reiche — Instituto Peruano de Astronomía.

LA GRAN PARTIDA DE 1977 : CÓMO VOYAGER APROVECHÓ UNA ALINEACIÓN PLANETARIA.

Figura de portada. En 1977 comenzó una de las aventuras más audaces de la historia de la exploración espacial: ap...